Camela y Andrew Hill

Relato Camela y Andrew Hill , Foto David Gabás
Foto: David Gabás.

 

Luis está tumbado en su cama, en calzoncillos, mientras fuma un cigarrillo de liar. La habitación está desordenada. Él parece relajado y ensimismado en sus pensamientos.

La verdad es que, cuando me lanzó el me gusta, me cuestioné seriamente mi moralidad. ¿Era ético que yo quedara con una chica a la que le gustaba Camela? No, definitivamente no lo era. Pero luego me convenció al mencionar en el chat a Andrew Hill, así, como quien no quiere la cosa. Claro, que siempre pudo haberlo mirado en mi perfil. ¿Lo tengo puesto? Tengo que mirarlo, y cuanto antes, mejor, que nunca se sabe con estas cosas.

Ahora que lo pienso, también me mencionó Blow y eso sí que me acuerdo que lo puse. ¡Menudo timo esto del Tinder! Vamos, que después de haber estado toda una tarde metiendo los detalles de mis gustos y aficiones, no sé cómo se atreven a sugerirme personas a las que su futuro se limita a esperar a que les llamen del casting de Gran Hermano. Yo creo que el posible éxito de esta aplicación sería juntar almas gemelas o, si no gemelas, que no se te baje sólo de pensar que vas a quedar con una chica cuyo ídolo musical toca en un teclado igualito que el de mi hermana pequeña.

Y ya con lo que no puedo es con sus zapatos. Yo no sé cómo puede andar con esos zancos; que, además, parecen ortopédicos. Que alguien se lo ponga por gusto me parece surrealista. Aunque claro, siendo un tapón, igual es hasta disculpable. ¿Disculpable? ¿Existe esa palabra realmente? Tengo que mirarlo.

¿Y el tema fotos? ¿Qué me dices? Enseñando piercings y barriga como si tuviera 15 años. Y la verdad que ese tema, cuando la susodicha tiene más de 30, no queda nada bien. Alguien se lo tendría que decir; vamos, digo yo… Aunque, claro, habría que ver a su entorno. Telita marinera, seguro.

Una elevada voz femenina, desde el baño, interrumpe sus pensamientos.

Oye, Luis, que se te ha ‘acabao’ el papel higiénico. Acércame rollo de cocina o algo, que después de la faena que me has dado, no me voy a ir de tu casa con el fandango a medio limpiar.

PD. Gracias al Marinero Magenta por la inspiración.

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