Loa a un secundario o curiosidades ‘teatreras’ varias

"Secundario", de Antonio Velasco
Antonio Velasco, en "Secundario"

“El teatro ha existido siempre”. La realidad de esta afirmación, que tantas veces he oído, hace volver la vista atrás y plantearse qué motor ha empujado a tantas personas a dedicar su vida a este oficio y en qué situaciones. Lo cierto es que, como en el resto de profesiones, los ‘teatreros’ tienen historias de luces y sombras, pero lo que otras no tienen es la originalidad de las mismas o tanto arte al contarlas.

“Secundario” es una propuesta protagonizada por Antonio Velasco, escrita por Mon Hermosa y dirigida por Fran Calvo, que hace al público meterse en camerinos y escuchar algunas de las leyendas, mitos y caminos por los que han pasado los actores y actrices de todo el mundo. Además, es un homenaje al actor secundario, ese actor de toda la vida, con la profesión muy bien aprendida y unos matices llenos de colores; pero que, por azar, falta de ganas, demasiada ética o crueldad del destino, siempre ha quedado en segundo plano.

Aquí un pequeño repaso de curiosidades y mitos pero, si quieren saber más, el viernes 26 de junio a las 20:15 en Nave73 pueden disfrutar de una confortable charla entre amigos en el camerino de Ginés. 

Algunas curiosidades de la vida de los cómicos

La profesión ha hecho de los actores, juglares, trovadores, directores, iluminadores, etc., unos constantes viajeros (ver sección #juglaresytrovadores). Su vida transcurre en el camino, de ahí que, sobre todo antiguamente, toda la familia estuviera dedicada al teatro o, al menos, viajase con la compañía durante semanas, meses o años. De hecho, había muchos ‘gironatos’, como se llamaban los niños nacidos durante la gira.

También se cuenta que, en la Edad Media, no se permitía a los cómicos ambulantes dormir dentro de la muralla de la ciudad por miedo a que dejasen embarazadas a las doncellas o, peor, usasen sus malas artes con otros propósitos más malévolos. Eso sí, durante la época de los Corrales de Comedias, los miembros de la compañía cobraban tras la función (no siete meses después) y era el público el que decidía el valor (¿o precio?) tirando monedas al escenario. ¡Quizá tengamos que aprender alguna cosa de siglos anteriores!

¿De dónde viene la expresión “mucha mierda”?

En este texto, Mon Hermosa nos cuenta tres posibles orígenes de la expresión “mucha mierda”.

  • Versión española, por Menéndez Pidal. En la época de los corrales de comedias, un miembro de la compañía, ‘el mierdero’, se asomaba y miraba la cantidad de excremento depositado a la puerta de los teatros. Cuanta más había, más gente pudiente había asistido.
  • Versión francesa, por Roland Echanois (actor francés). Las compañías de cómicos iban de pueblo en pueblo y, muchas veces, se cruzaban entre sí y se gritaban: “Mucha mierda”. Eso significaba que en el sitio más cercano había mucho estiércol a la entrada, lo que quería decir que había un mercado o una feria y, por tanto, mucho público al que entretener.
  • Versión italiana, por Dario Fo. Esta es la menos conocida y tiene que ver con Tristano Martinelli, de Mantua, un cómico del siglo XVI al que se le atribuye la creación del personaje de “Arlequín” en su versión más bufonesca y burlona. Este cómico insultaba al público e incluso simulaba, mediante artificios, hacer sus necesidades y extenderlas en las cabezas de los asistentes; de ahí la expresión citada.

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