Antonio Fuentes: “El modelo del Teatro Lara tiene que ver con el apoyo al emprendimiento en Cultura”

Antonio Fuentes, Teatro Lara
Contrapicado por David Gabás. Febrero 2015.

Esta semana ha viajado en nuestra Locomotora el responsable del Teatro Lara, un espacio histórico de Madrid que está dando mucho que hablar en el sector. Antonio Fuentes viene del mundo de la gran empresa y, desde hace más de 10 años, combina la gestión del Lara con otros proyectos de ámbitos muy diferentes (Entradas y Más, dueño del Restaurante Clarita, consejero delegado de Entaban Guadalquivir). Según nos cuenta, su llegada al mundo de la Cultura vino de la mano del mundo los emprendedores, donde trabajó muchos años junto a Martin Varsavsky (fundador de Jazztel). Para él, la Cultura es un ámbito de creación de nuevos proyectos, un “estilo de vida”, un área donde las personas “quieren cumplir sus sueños”… Eso sí, asegura, hay que buscar las fórmulas para que sea “sostenible”.

Tu etapa anterior al Teatro Lara ha estado muy centrada en gestión de grandes empresas, ¿cómo y por qué entraste en el mundo de la Cultura?

Efectivamente he tenido una trayectoria muy larga en empresas multinacionales y luego di un salto al mundo de los emprendedores. Estuve muchos años trabajando con Martin Varsavsky (fundador de Jazztel), que tiene una mentalidad más americana, involucrada en la apuesta por proyectos nuevos. A mí me gustaba mucho este ámbito y entonces nos contactó una persona que quería reabrir el Teatro Lara. Al ser un espacio único en Madrid, vi que podría funcionar. Hice una inversión personal y, a partir de ahí, me fui metiendo cada vez más. Mi entrada en el mundo de la Cultura vino más por el lado del emprendimiento. Recientemente he visto la obra “Píntame”, en la Sala Nada, donde se habla de que pintar es un estilo de vida más que un negocio. En la Cultura lo que se busca no es un negocio, sino que ofrezca suficiente dinero para que sea sostenible. No conozco mucha gente en el mundo del teatro que quiera ganar más, sino que busca suficiente dinero para cumplir un sueño. Yo he estado perdiendo dinero muchos años hasta que he conseguido que pueda funcionar y, ahora, el dinero que estoy consiguiendo lo estoy volviendo a invertir en el teatro.

Foto: David Gabás. Febrero 2015.

Foto en el sillón: David Gabás. Febrero 2015.

Dentro del sector, se habla mucho de la multiprogramación del Teatro Lara, ¿es realmente un modelo diferente?

Yo no creo que sea únicamente el tema de la multiprogramación. Todos intentan programar lo más posible, ya que, cuantas más obras hagas, más posibilidades tienes de amortiguar los gastos. El planteamiento del Teatro Lara no es tanto eso, sino un modelo para acercar el teatro al público final. Consiste en cómo conseguir que la gente vea lo que estás tratando de hacer. Yo he apostado por obras que se ensayaban en casa de los autores porque no tenían local ni nada. Esto en teatros privados no se hace, y en teatros públicos, que se supone que deberían ayudar a la creación de nuevos proyectos, muchas veces se apuesta por ‘macro-obras’ donde se gastan mucho dinero. Nuestro modelo viene mucho del ámbito del emprendimiento, de apoyar a gente que está tratando de hacer nuevas cosas.

¿Qué es lo que hace que aposteis por una obra?

Primero, un sello de calidad. La ilusión de la gente es lo que te da un indicio de que le van a dedicar suficiente esfuerzo, cuando te transmiten un interés más allá de la venta de un producto. Tienes una calidad de obras y un planteamiento. También buscamos que las compañías se sientan arropadas, tener una comunicación continua, darles un apoyo en los lanzamientos… Esto, al final, es un conjunto donde, si se hace un buen reparto de ingresos, lo que haces es enseñarle la obra a la gente. Esto al final crea un esquema donde todos (público y compañías) quieren repetir. En cuanto a la temática se suele variar bastante: miedo, arte y ensayo, obras más masivas para todos los públicos. Es muy amplio.

¿Cómo ha afectado la crisis al teatro? ¿Ha afectado más a las compañías?

No, ha afectado a todo el sector. En general todas las profesiones del teatro tenían un margen mínimo de 5-10% y de repente tienes un IVA que pasa del 8% al 21%, con lo que se ha ‘comido’ todo el margen. Lo primero que ha afectado es a las productoras, que lo que hacían era contratar unos actores, hacer la exhibición y ver si ganaban o perdían dinero. Muchas productoras han parado sus proyectos, lo que ha provocado que muchas salas se queden sin producciones -como por ejemplo salas de tamaño más grande que tienen que tener una producción más costosa, tipo El Rey León-. El margen del IVA hace que no sea rentable y nadie se mete a producir para perder dinero.

Esto ha supuesto que los profesionales y los teatros nos hayamos tenido que involucrar en temas de promoción, contratación, hemos tenido que ampliar la cantidad de trabajo que hacemos al mismo tiempo que bajábamos los precios. Ahora mismo no ganan dinero muchos teatros, tampoco muchas de las compañías, las productoras casi han desaparecido, las inversiones en escenografías son mínimas y el lanzamiento de obras ha caído en picado. Hace años se lanzaban las obras con 50-60.000 euros, y ahora con cero. Ha sido todo el sector el que ha tenido que hacer una transformación enorme.

¿Es el IVA el único responsable? ¿También ha cambiado el comportamiento del público?

Es una combinación de todo. El público está viniendo a las obras en interés medio-alto, pero puede pagar menos que antes. Hacienda se lleva más dinero, pero es que también han recortado todas las ayudas a producción y los presupuestos de los ayuntamientos para programar. Hay muchos teatros municipales que están vacíos.

Todas las profesiones del teatro tenían un margen mínimo de 5-10% y de repente el IVA se ha ‘comido’ todo el margen. Pero no sólo es eso. El público puede pagar menos, han suprimido las subvenciones y los teatros municipales están vacíos porque los ayuntamientos no tienen dinero para programar.

Contrapicado por David Gabás. Febrero 2015.

Contrapicado por David Gabás. Febrero 2015.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El mito de que el público del teatro es del mismo sector, ¿es cierto?

Yo creo bastante público, hay gente que viene aquí que normalmente iba al cine y ahora viene al teatro, público joven que no era habitual de este mundo. Esto viene también porque no soy del sector, entonces a mí cuando me hablan de recuperar Don Juan Tenorio, pues yo veo que es para un público reducido, ya que ahora interesan otros temas, los temas que reflejan un poco lo que estás viviendo. Esto en el teatro se puede hacer mejor que en el cine, porque con menor presupuesto puedes hacer que haya una obra que esté contando lo que está pasando en este momento. Tiene la capacidad de representar cosas inmediatas.

¿Y la apuesta de empresas privadas, de posibles patrocinadores, por el mundo del teatro y la música?

El interés es bajo, en teatro es cero y en música, muy poco. Lo comparas con otros sectores y no tiene nada que ver, lo ves sólo en casos muy concretos, como por ejemplo Priscilla, que son producciones muy caras y tienes que darlas a conocer. Pero, en el día a día, conseguir que una marca invierta 5.000 euros es complicadísimo u ocurre en situaciones muy concretas, como lo que hizo Blu (una cerveza de Mahou), con la creación de unas becas de tres meses de apoyo a creadores. Pero hay muy pocas que vean rentabilidad o posicionamiento en estas iniciativas. En todo caso, en la música, que ves apoyo a grandes cantantes.

Si tuvieras carta blanca en todos los sentidos, ¿qué harías con el Lara?

Si tuviera carta blanca… Creo que seguiría en ese camino de que se produzcan obras buenas y que el público vea que merecen la pena. Continuaría trabajando en reducir el número de eslabones en la cadena, en involucrarnos con las compañías para que se sigan produciendo obras de calidad, en nuevas formas de relación con el público y que este se involucre en lo que se está haciendo. Creo que es un camino que tiene que desarrollarse bastante. Por otro lado, también me gustaría terminar de arreglar el teatro para que quede bien, hemos arreglado la sala off, pero todavía queda mucho por hacer.

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